martes, 21 de febrero de 2012

Leyendo La Regenta. Nivel II.

Estatua de "La Regenta" frente a la catedral, ambas en Oviedo.
 Fuente: Wikipedia Commons
La lectura de La Regenta de Leopoldo Alas, "Clarín", confirma una nueva forma de escribir novela en el siglo XIX. El Realismo, que ya llevaba un tiempo desarrollándose en Europa, tomará forma y se concretará en la narrativa española de Galdós y de "Clarín".
Sin embargo, y a pesar de lo gran novelista que es Galdós, como creador y como productor de obras, La Regenta es, desde mi punto de vista, la mejor novela realista del siglo. No solo está conseguido ese ambiente asfixiante de Vetusta-Oviedo aburrido, previsible, normativizado socialmente, casposo, al fin y al cabo, sino el espíritu femenino de Ana Ozores, la protagonista.
Es magnífica la contraposición que hace Leopoldo Alas de una sociedad provinciana y pervertidora, ansiosa de carnaza para seguir retroalimentándose, y el alma confusa, dudosa, ingenua y desoladoramente aislada de la protagonista.
La historia que cuenta no se limita al adulterio de Ana Ozores, sino al adulterio forzado, a la exigencia de la hipocresía burguesa, anticuada y sin ganas de cambiar, que viven del chismorreo - cual vieja-el-visillo actual- pero que intentan disimular educadamente sus formas y actitudes, siempre ocultas en unas reglas sociales dominadas por la Iglesia y sus ministros.
Es una maravilla el dominio de la prosa que tiene Leopoldo Alas. La ironía domina la obra con una finura, a veces delicada, a veces cercana al más cruel sarcasmo. Pero muy divertida siempre. Da gusto leer y releer algunos pasajes.
Su publicación, allá por 1885, fue un auténtico escándalo, sobre todo en Oviedo, ciudad que salía mal parada, así como su estamento clerical. Para más información sobre la obra os dejo este enlace de Wikipedia, que está muy trabajado y documentado.

A continuación os incluyo algunos fragmentos que me resultan muy significativos y que son una delicia leer.

Pero no importaba: ella se moría de hastío. Tenía veintisiete años, la juventud huía; veintisiete años de mujer eran la puerta de la vejez, a que ya estaba llamando. Y no había gozado una sola vez esas delicias del amor de que hablan todos, que son el asunto de comedias, novelas y hasta de la historia. El amor es lo único que vale la pena vivir, había ella oído y leído muchas veces. Pero ¿qué amor? ¿Dónde estaba ese amor? Ella no lo conocía. 

Anita no tenía amigas. Además, don Carlos la trataba como si fuese ella el arte, como si no tuviera sexo. Era aquélla una educación neutra. A pesar de que Ozores pedía a grito pelado la emancipación de la mujer y aplaudía cada vez que en París una dama le quemaba la cara con vitriolo a su amante, en el fondo de su conciencia tenía a la hembra por un ser inferior, como un buen animal doméstico. No se paraba a pensar lo que podía necesitar Anita. 

Vetusta la noble estaba escandalizada, horrorizada. Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste. Pero ostensiblemente pocos se alegraban de lo ocurrido. ¡Era un escándalo! ¡Un adulterio descubierto! ¡Un duelo! ¡Un marido, un ex regente de Audiencia muerto de un pistoletazo en la vejiga!

Fuente: RTVE
La Regenta audiovisual cuenta variados ejemplos. Aquí os dejo el enlace para ver los tres capítulos grabados por TVE en 1995 y protagonizados por Aitana Sánchez-Gijón, Carmelo Gómez y Juan Luis Galiardo. Los restantes actores son todos muy conocidos y talentosos.

Aunque, como siempre la información más completa la encontramos en la página de Cervantes Virtual. En este enlace, Biblioteca de Autor, tenéis acceso a la biografía de Clarín, su obra, fonoteca (para escuchar fragmentos de sus obras), imágenes diversas o enlaces de interés.
Por último, aquí tenéis una presentación e Slideshare de Elena Pascual Ferrero.

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