miércoles, 7 de noviembre de 2012

Leyendo Las Leyendas de Bécquer. Nivel II

Los alumnos que tenéis que preparar la lectura del primer trimestre, y para ello leer cuatro Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, os vais a encontrar con una sorpresa: Las Leyendas gustan siempre. Están perfectamente adaptadas a estas noches de difuntos que acabamos de pasar. Y sí, dan miedo...

Algunas son tan acongojantes, porque el miedo parte de la mente de uno mismo, como en "El rayo de luna". Creemos en las cosas que queremos creer o que estamos dispuestos o predispuestos a creer. Ahí no influye nadie, solo nuestra mente; solo nosotros.

En otras, influirá nuestra religiosidad o no, así como la música, que entusiasmaba a Bécquer, y en su reconocimiento expresa su sensibilidad y preferencias. Como en "El Miserere" o "Maese Pérez, el organista". En la primera, la búsqueda obsesiva del verdadero Miserere, el más cercano a la petición de perdón desde el alma, persigue al peregrino y le lleva hasta un mundo de ultratumba, que produce una música ultraterrenal, nunca oída, la más muestra arrepentimiento y que lo perseguirá hasta su muerte. Y, puedo aseguraros que quienes la lean, no dejarán de acordarse de ella todos los Jueves Santos que les queden por vivir...

"Maese Pérez, el organista", que podéis escuchar aquí, está contada de forma muy original. Por un lado aparece una mujer, un personaje testigo (en primera persona) que nos narra en el tiempo real de Maese Pérez, que fue hace siglos. Y luego tomará la palabra el propio Bécquer, que se introduce en la obra para llevarnos de la mano a los lectores. El juego entre el presente de la demandadora y el espacio compartido con Bécquer nos hace ir y venir. Como si formáramos parte de esa Misa del Gallo multitudinaria por las calles de Sevilla y en la iglesia misma. El creer o no en los espíritus ayuda o no a leer esta leyenda. Pero no a dejarla sin terminar...

Por último, "La cruz del diablo", la más terrorífica, la más cruel de todas. Sobre todo en lo que se refiere a la parte real del señor del Segre. Ese tipo de señor feudal, tirano, que atemorizaba a su pueblo. Si pensáis un poco, imaginaréis que, si el la cruz representa el respeto a Cristo y su símbolo, la cruz del diablo representará lo mismo, pero refiriéndose al ángel caído. Fijaos cómo empieza su narración:

   "Que lo creas o no, me importa bien poco."

Disfrutad de las leyendas, historias, cuentos y narraciones de Bécquer. Son parte de nuestra tradición, pues casi todas ellas las toma de narraciones orales sorianas, navarras, sevillanas... Por otro lado, su toque personal, romántico, de profundidad de sentimientos, nos hace vivirlas hasta lo más profundo de nuestro ser.

Y, tened en cuenta, que cerrar las puertas de vuestras habitaciones, no servirá de NADA.

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