domingo, 18 de enero de 2015

Leyendo Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. Nivel II

Durante la primera evaluación hemos leído  Lazarillo de Tormes y Los Pazos de Ulloaen Nivel II. Explicación ampliada sobre la primera la tenéis en este enlace publicado en este mismo blog.

Respecto a la segunda, Los Pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán, nos disponemos ahora a profundizar en ella. Todo lo que hay que decir sobre esta novela realista-naturalista es que sorprende la maravillosa capacidad para conectarte con la historia que cuenta, aunque ya se conozca.

La historia "engancha" desde el primer momento. Desde que Julián, ese curita tan delicado que no encajará en la brutalidad ancestral de los Pazos, nos lleva a través de las barbaridades que se producen en las profundidades de la Galicia del siglo XIX, en tierras de un noble - que no es tal - y venido a menos. Desde el primer momento, la brutal cotidianeidad de la vida en los Pazos nos da un bofetón en la cara al contemplar, junto a Julián, la locura de emborrachar al pobre Perucho. Y más duro es aún cuando nos enteramos por Sabel, la criada-amancebada de don Pedro de Moscoso, que el niño - hijo suyo- ha sido emborrachado por su propio abuelo, el bárbaro de Primitivo. Muy acertada la elección de doña Emilia al elegir el nombre.

El ambiente que presenta la decadencia de la sociedad de la época en plena Galicia está muy conseguido. La familia de los Limioso, las primas santiaguesas de La Lage, la política decimonónica, el control absoluto de criados avariciosos con una red entretejida que te envuelve, los pucherazos en las votaciones, las despreocupación de los señoritos; la descomposición de las posesiones, los pazos, las tierras, por delegar las funciones en personajes como Primitivo, y centrarse en el único oficio de la caza. Todo ello está maravillosamente contado.

Por otra parte, y frente a una realidad dolorosa y brusca, como la de los Pazos, la relación entre Julián y Nucha parece salida de algo irreal. Muestran una delicadeza y debilidad extrema, que contrasta con la brutalidad que les rodea. Muestra de ella es el "ama" de cría que traen para alimentar a Manolita. Una mole de carne, un ubre con patas. El desprecio de don Pedro Moscoso hacia su mujer por haber dado a luz una niña y decirle que por su culpa "así se ve sin sucesión la casa de los Moscoso", junto con la confirmación de la convivencia con la amante en la misma casa, acaban con la paciencia y los nervios de Nucha. Es un personaje que vemos cómo se va deshaciendo ante nuestros ojos, cómo enloquece, se debilita, se obsesiona por su hijita, maltrata al hermanastro, Perucho, pagando con él la infidelidad de su esposo. Una mujer que se conformaba, en principio, con ingresar en un convento, acaba en las profundidades de una Galicia rural, que la engulle hasta que acaba con ella.

Los odios ancestrales aparecen sin comedimiento. Las almas de los caciques despreciables, da igual quién sea, los une en un mismo objetivo. La decisión de expulsar a Julián del Pazo de Ulloa, tras una maniobra de Primitivo en la que Perucho tiene mucho que ver, nos muestra a un ser con firmeza dentro de su debilidad. El intento de ayuda a Nucha para huir de los Pazos se tratará como un adulterio y el sacerdote se marchará pasando al lado del cadáver de Primitivo.

En fin, un gusto.

Televisión Española la rodó en cuatro capítulos que están disponibles en este enlace. Además, en la misma página hay distintas entrevistas con Gonzalo Suárez, el director, la presentación de la serie en Galicia y cómo se rodó. Muy recomendables.

A continuación, os dejo el resumen de la obra y algo más con esta presentación de Prezi bastante sencilla.


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