sábado, 5 de mayo de 2012

Leyendo Luces de bohemia. Nivel II

Cartel de la película de 1985


Después de ver la película del libro que estamos leyendo, Luces de bohemia, de Ramón Mª del Valle-Inclán, solo nos queda profundizar un poco más en el análisis para que la comprendamos mejor, si cabe.
Esta obra es la primera a la que Valle califica como Esperpento y, de hecho, es en la escena XII donde establece la teoría del nuevo género en boca de su personaje protagonista, Max Estrella:
"El esperpentismo lo ha inventado Goya. España es una deformación grotesca de la civilización europea. [...] El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. [...] Los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.[...] Los héroes clásicos, reflejados en los espejos cóncavos, dan el Esperpento. [...] Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas."
Sin embargo, este Esperpento, que nos resulta tan cercano dada la situación político-económica actual, en el fondo, nos muestra tragedias humanas muy profundas y lamentables. Situaciones que nos desgarran.
La primera publicación de la obra se hará en 1920 y por entregas en el semanario "España". Sin embargo, Valle-Inclán la publicará en libro en 1924 en una edición muy cuidada y con tres escenas añadidas la II, la VI y la XI. Estas dos últimas, las referidas al obrero catalán, que contienen dos de los momentos más intensos de la obra.
Luces de bohemia cuenta la última noche de la vida de Max Estrella, personaje inspirado en la vida y muerte del novelista sevillano Alejandro Sawa. Una vida interesante y muy parecida al protagonista de la obra. Leedla en el enlace que os he dejado de Wikipedia.
Esta última noche de Max Estrella se ha calificado como una peregrinación "al fondo de la noche" o un "descenso a los infiernos". Es cierto que en su paseo nocturno con ese deuteragonista - su perro, don Latino de Hispalis - nos enseñan la miseria, el hambre, la injusticia social, el alcoholismo, la prepotencia, la prostitución... En suma, lo más dramático y grotesco de la bohemia española, que probablemente tendría que ver en muchas cosas con la francesa.
El propio Valle dijo de sus personajes que eran "enanos o patizambos que juegan una tragedia." Sin embargo, algunos de ellos y sus situaciones tienen una considerable talla humana y Max muestra hacia ellos misericordia y dolor supremo. Son los casos del obrero catalán y de la madre con el niño muerto. Recordemos que, del primero dirá cuando conoce su asesinato que tiene tanta rabia que mastica ortigas; y, de la segunda, que nunca había oído un grito tan desgarrado.
Valle Inclán. Fuente: Centro Virtual Cervantes
La estructura de la obra está magistralmente pensada por Valle, que alterna escenas trágicas y grotescas para terminar con un ambiente asfixiante en la más grotesca de todas las tragedias que presenta, la de Max Estrella.
Se divide en 15 escenas, no capítulos, que se sintetiza en el esquema realizado por Fernando Lázaro y Vicente Correa:
1. Preludio. Escena I, donde Max en su casa expresa su anhelo de morir.
2. Cuerpo central de la obra o peregrinación de Max por la noche madrileña. Escenas II-XI. Se repartirán en dos etapas iguales y simétricas de cinco escenas cada una, que terminan con un momento trágico y con la presencia del mismo personaje: el obrero catalán (escenas VI y XI). Ambas escenas las añadió en la segunda versión de la obra.
3. Final de su peregrinación y muerte. Escena XII. Muere a las puertas de su casa. Paralelismo con la escena I, donde deseaba morir. Escena donde expone la teoría del esperpento.
4. Epílogo. Escenas XIII-XV. Suicidio anunciado al principio de la obra por su mujer. 

I

II
III
IV
V
VI

VII
VIII
IX
X
XI

XII

XIII
XIV
XV

Muchos de los personajes son fantoches miserables y canallas, como don Latino en las últimas escenas, cuando abandona a Max Estrella muerto en el portal de su casa y le quita la cartera; o como cuando, a sabiendas de la situación de pobreza de la viuda e hija de Max, decide cobrar el décimo premiado sin donárselo a ellas.
Una obra magnífica, que no fue representada por primera vez hasta 1963 en París, y que en España tuvo que esperar hasta la temporada de 1969-1970. La acidez, el sarcasmo y la plenitud de las miserias y pasiones viscerales del alma humana se reflejan en esta Luces de bohemia que no está tan lejana de este año 2012. Muchas cosas no han cambiado.
Puede que Valle-Inclán fuera visionario. Desde mi punto de vista, siempre creeré que era un genio maravillosamente inteligente, que conocía perfectamente las miserias humanas. Creó una palabra y un género teatral, el Esperpento, que nos es muy cercano. Basta mirar a nuestro alrededor, leer un periódico, escuchar las noticias o vivir nuestro día a día para ver que estamos rodeados de "esperpentos" y de situaciones esperpénticas.
Y por esto y por otras muchas cosas, que os contaré en otra ocasión, Ramón Mª del Valle-Inclán es mi escritor preferido. Con él disfruto muchísimo. Te invito a que tú también lo hagas y te rías hasta de tu sombra.

Fuente para generar parte de esta entrada: Literatura Siglo XX de Fernando Lázaro y Vicente Tusón para Anaya.

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